Con la llegada de la época estival y el inicio ‒para muchos‒ de las vacaciones buena parte de los comercios españoles se encuentran con que el ascenso del turismo acarrea un reto no deseado, el incremento de los hurtos. Y es que, los delincuentes aprovechan las aglomeraciones de público en los establecimientos para actuar.
Tanto es así que, según datos del Ministerio del Interior, los delitos de hurto registrados en los meses de verano suponen un 26,2% del total anual, superando los 170.000 casos en 2024, aunque ‒en comparación con la temporada anterior‒ descendieron un 3,5%.
Como recoge el Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial, elaborado por Checkpoint Systems junto a AECOC y NIQ, esto equivale a unas pérdidas para los negocios de unos 483 millones de euros. Es decir, el 0,74% de toda la facturación de la distribución minorista, que se achaca a lo que se denomina como “pérdida desconocida”, es decir, aquellas mercancías que nunca llegan a registrarse como robadas oficialmente.
Características de los hurtos en verano
Según se explica en el mencionado barómetro, los tipos de hurtos veraniegos presentan un patrón muy definido, reflejando las actividades de los consumidores. Así, a nivel nacional, los cinco productos más sustraídos son, por este orden, las cremas solares, las bebidas alcohólicas, los aceites de cocina, los antimosquitos y las gafas de sol.
Sin embargo, estas preferencias varían según la zona: en el norte predominan las bebidas alcohólicas, el marisco y los embutidos; en el interior los antimosquitos, los aceites y las bebidas; en el sur las cremas y bronceadores, las bebidas alcohólicas y los aceites; y en el Levante y las islas las gafas de sol, los preservativos y las cremas solares.
Al contrario de lo que podría esperarse, la mayor parte de estos hurtos no son obra de oportunistas aislados, sino de ‒según se explica en el estudio‒ redes organizadas: alrededor del 55% de los incidentes estivales son ejecutados por bandas especializadas, y dos de cada tres son perpetrados por reincidentes, personas que cometen tres robos o más al año.

¿Cómo pueden los comercios protegerse este verano?
De cara a impedir a los delincuentes el acceso a los artículos, los establecimientos tienen a su disposición una batería de medidas que ayudan a la prevención, como pueden ser:
- Videovigilancia. Las cámaras actuales, que incorporan visión nocturna o almacenamiento en la nube, permiten supervisar con detalle los puntos críticos de los locales (entradas, cajas, escaparates).
- Sistemas de alarma con monitorización profesional. Un sistema de alarma conectado a un centro de control garantiza que cualquier intento de intrusión se notifique al instante.
- Control de acceso y sellado inteligente de mercancías. Los dispositivos antihurto y las etiquetas RFID en productos de alto riesgo (como bebidas alcohólicas, cosméticos o complementos) permiten detectar en tiempo real movimientos no autorizados y controlar el stock.
- Refuerzo de la presencia y formación del personal. Un equipo bien formado en protocolos de seguridad ‒capaz de detectar comportamientos sospechosos y gestionar incidencias‒ es la primera línea de defensa.
- Iluminación estratégica. Mantener los escaparates y accesos bien iluminados, especialmente en la franja nocturna, dificulta las acciones encubiertas.
- Coordinación con las fuerzas y cuerpos de seguridad. Informar a la policía local de los periodos de cierre prolongado o de eventos especiales permite intensificar las patrullas preventivas.
En Vettonia combinamos estas soluciones tecnológicas con la experiencia de nuestros equipos de seguridad para ofrecer un servicio integral, adaptado a las necesidades de cada comercio. Si quieres proteger tu negocio contra los hurtos de verano, no dudes en contactarnos: analizaremos tus riesgos, diseñaremos un plan de seguridad a medida y te acompañaremos en su implantación y mantenimiento.
