Se acercan las fechas en las que pensamos en las vacaciones, e incluso lo más probable es que ya tengamos planificado nuestro viaje; pero, ¿hemos previsto alguna medida de seguridad? Veamos unos consejos básicos gracias a los que podremos visitar el extranjero con mayor tranquilidad.

1. Conocer nuestro destino

Partimos con la idea de no perdernos esa visita por nada del mundo, de conocer un barrio emblemático o de tomar un café en aquella terraza… también sabemos que en las grandes ciudades es fácil entenderse con el inglés, o que nunca se cena antes de tal hora.

Similar investigación podemos aplicar a otros ámbitos, relacionados con la seguridad. Si visitamos la zona más turística de una localidad que siempre está llena de gente, los robos serán más probables, ¿o siempre hay vigilancia? Y si vamos a coger un taxi, ¿hay que pagar por adelantado?

Es cierto que hoy tenemos toda esa información al alcance del móvil, pero no resulta sensato el arriesgarnos a terminar en un lugar desconocido a expensas de tener cobertura; además, alguien con aspecto despistado –para más inri, de turista despistado– siempre será el objetivo de los que busquen aprovecharse.

2. Comprobar la cobertura del seguro médico

Algo básico es averiguar si nuestra compañía ofrece atención sanitaria en caso de accidente allá donde vamos. Un seguro exclusivo para el viaje puede ser una solución, ya que lo último que queremos es preocuparnos por lo que nos pueda costar una visita al hospital ante un accidente o enfermedad, que es una cifra bastante elevada en según qué países.

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3. Adelantarse a la emergencia

Viajar con un seguro es un buen primer paso, pero también podemos tomar alguna medida que resultará de utilidad en caso de necesitarlo, como anotar algún número de emergencia o las direcciones de algún hospital o de la embajada. Así, ante un percance, siempre tendremos la tranquilidad de disponer de la información necesaria.

4. Estar al día de las noticias

Consultar periódicamente las noticias del lugar que pensamos visitar nos evitará sorpresas desagradables. Y es algo tan fácil como apuntarse a las alertas de Google o visitar nuestras redes sociales habituales.

5. Informar a un conocido y no informar a desconocidos

Anticipar a algún amigo o familiar nuestra ruta de viaje supone una precaución más ante cualquier eventualidad. Si mantenemos el contacto de forma habitual durante las vacaciones, y en un momento dado no tienen noticias nuestras, podrán notificar a las autoridades para ayudarnos.

Por el contrario, evitar dar información de forma pública, o que pueda llegar a desconocidos, nos librará de sorpresas desagradables a nuestro regreso. Publicar en nuestro perfil de Facebook, Twitter, Instagram… que vamos a hacer un viaje al extranjero, puede dar pie a un robo en nuestro hogar.

En definitiva, si bien no resulta agradable pensar en las desgracias que puedan suceder, recordemos que siempre es mejor prevenir que curar.

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