El sector minorista en España sufre cada año unas pérdidas de alrededor de 1.400 millones de euros a causa de los hurtos. Y aunque la mayoría de los comercios asumen que van a suceder, es posible tomar varias medidas para prevenir esos robos. A continuación, explicamos nuestras recomendaciones.

1. Identificar los “puntos ciegos”

Resulta complicado prevenir los hurtos en un espacio con zonas que no están a la vista de los empleados o de las cámaras de vigilancia. Los carteles y señales promocionales, así como la disposición de los estantes y mostradores, pueden ocultar ciertas áreas de la tienda, beneficiando al posible ladrón.

Lo ideal sería que toda la superficie se pudiera controlar desde las distintas ubicaciones de las cajas registradoras. Así, hay que evitar una disposición del mobiliario con la que haya más de dos laterales cerrados por paredes o estanterías.

2. Ubicar estratégicamente los cajeros

Una tendencia entre los diseños de los comercios es ubicar la caja en el centro de la tienda. Y aunque esto permite una mejor visión de todo el espacio, también facilita los robos, ya que los ladrones encuentran artículos a su alcance justo a la entrada.

Para ponérselo más complicado, hay que pensar en la ubicación general de los productos. Si la entrada está despejada de artículos, y se puede controlar con facilidad, podremos situar la caja en el medio o al fondo del local. Si no, es preferible dejarla a la entrada, ya que tener que pasar por delante de un empleado desincentiva al ladrón.

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3. Controlar los probadores y servicios

Aunque hayamos resuelto a la perfección los dos puntos anteriores, siempre va a haber dos zonas en las que los ladrones podrán intentar el robo sin ser vistos: los baños y los probadores. Esto no quiere decir que no podamos tomar medidas al respecto.

En el caso de los baños, una buena solución es limitar el acceso, por ejemplo con una cerradura electrónica de combinación. De esta forma, los clientes deberán solicitar el código a los empleados. Eso sí, es conveniente cambiar la clave cada cierto tiempo para impedir que se pueda entrar sin tener que pedirla.

En cuanto a los probadores, la mejor opción es que haya un dependiente controlándolos en todo momento. Cuando un cliente vaya a usarlos, basta con que éste les asigne un número, correspondiente a la cantidad de artículos que lleven; así podrá saber con facilidad si salen con menos productos.

4. Organizar la disposición de los artículos

Cuando se piensa en la disposición de los productos en una tienda, lo más habitual es considerar cómo se puede atraer la atención de los clientes. Lo que no se suele tener en cuenta es que también puede afectar a los robos.

Pero si se establece una organización uniforme a la hora de ubicarlos, a los empleados les debería de resultar relativamente sencillo el detectar si falta algún artículo. Si no es así, habría que probar otros formatos.

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5. Proporcionar una buena atención al cliente

Parece lógico que esto es algo que siempre buscará cualquier comercio, pero también supone un beneficio para la seguridad. Hay que tener presente que el objetivo de un ladrón es pasar desapercibido, por lo que se lo pensará dos veces si se siente observado.

Por eso, atender cordialmente a los visitantes logrará tanto que los clientes se sientan a gusto como disuadir a los ladrones. Esto pasa por recibirlos a la entrada y/o proporcionarles ayuda en los diferentes departamentos. Simplemente preguntar “¿Puedo ayudarle?” es una forma de prevenir un robo.

Para conseguir esto, es importante contar con personal suficiente en función del número de clientes y adelantarse a periodos de mayor afluencia, como las épocas de rebajas.

6. Formar a los empleados

Incluso si un dependiente se da cuenta de un robo, le puede resultar difícil actuar. Por un lado, puede temer equivocarse y molestar a un cliente; por el otro, surge la posibilidad de una confrontación más o menos violenta, ya sea verbal o física.

Y si detectar un robo ya es complejo para el empleado, y detener a un ladrón resulta casi imposible, la única alternativa es la prevención. Esto requiere una formación adecuada, tanto para identificar a los posibles sospechosos (gente nerviosa, que evite el contacto visual o hablar con los dependientes, que lleve bolsas o ropa muy voluminosa…), como para tratar con ellos si surge la necesidad. Nunca es recomendable que el personal de una tienda intente detener un robo, el primer paso es, en su caso, avisar a un responsable de seguridad.

Además, todos los aspectos referentes a la seguridad deben estar reflejados en manuales de formación, y actualizarse cuando se den situaciones que no se hayan contemplado.

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7. Regular el uso de los cajeros

La caja registradora siempre será un posible objetivo para los oportunistas, por eso es necesario establecer unos protocolos que regulen su uso. Se trata de medidas básicas, como avisar a un compañero si la persona que atiende la caja debe alejarse más de unos pocos metros; o no introducir el dinero de un pago hasta que se complete la operación (así se evitan las confusiones con el cambio).

En los casos en que la caja es utilizada por varias personas, otra medida recomendable es que queden registradas las operaciones que realiza cada una. Esto ayudará a solucionar los descuadres.

8. Instalar un sistema de seguridad

La presencia de cámaras de vigilancia, y que estas sean visibles, suele ser motivo para que los ladrones no intenten actuar. Una cámara no evitara que consigan llevarse un artículo, pero el temor a que quede una prueba visual del hurto hará que se lo piensen dos veces.

Y es que un sistema de vigilancia permitirá revisar lo sucedido e incluso llegar a identificar al ladrón. Si bien esto es una ventaja, el principal objetivo es descubrir cómo se producen los hurtos. Si detectamos que una zona en concreto o una situación determinada dan lugar a más robos, podremos actuar para remediarlo.

Estas ocho recomendaciones servirán para evitar los robos en los comercios, pero la mejor solución para fortalecer la seguridad de cualquier negocio es acudir a una empresa especializada. Un profesional es capaz de detectar las necesidades de una tienda y diseñar un sistema de seguridad específico para solventarlas. ¿Hablamos?

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